La
herencia de los denominados grupos proto punks
más influyentes (especialmente estadounidenses), como MC5, Stooges, New
York
Dolls, y varias bandas de garaje de los sesentas, es muy nítida en la
construcción de la identidad de un sonido punk estándar en Gran Bretaña.
Pero si bien habían grupos como The Machines querían tomar de ellos la
energía, quitando
la mayor cantidad de arreglos y adornos posible para hacerlos himnos
minimalistas (En la línea Ramones, pero con la postura desafiante de los
Pistols), también estaban los que preferían mantener el espíritu rockero
que yacía en las
canciones de estas bandas precedentes. Una forma de no romper del todo
con el
pasado, aunque se muestren plenamente partícipes de la new wave. Entre
estos
últimos ejemplo podemos situar a The Mutants, otro de los grupos
surgidos en
esta camada de la región de Merseyside, principalmente de Liverpool.
A mediados de 1976, cuando el punk empezaba a
golpeare en Londres, Keith Wilson (Kid Steel) en guitarra, Paul Brady (Al
Station) en bajo y Paul Codman (Paul Pleasent) en batería,deciden en la ciudad conocida musicalmente
por los Beatles, dar inicio a un proyecto encolumnado en esos sonidos
renovadores y agresivos que se expandían a toda velocidad por Inglaterra. Claro
que por entonces, al no haber en Liverpool una escena, no podía saberse que
otros individuos estaban tratando de comenzar el mismo camino, pero ello es lo
que hizo, a su vez, que cada grupo edifique un perfil, una lectura propia de lo
que la new wave significaba.
Al poco tiempo se agregan Sweet William como
cantante y Roddie Rodent en la segunda guitarra. Su debut fue hacia fines del
76 en el Mr.Digby's de Birkenhead, telonenando a los macunianos de Slaughter
& The Dogs. Ya allí despliegan un sonido rasposo y contundente, pero aún
anclado en las tradiciones previas. A veces más rockers que punks, a veces
más punks que rockers. Algo común por esos días.
De todas maneras estaban sacudiendo el
tradicionalismo de la música en Liverpool. Ello se advierte en las residencias
obtenidas en dicha ciudad en lugares como el Metro Club e incluso en el más
selecto Havanna. Sin embargo, no fueron permitidos en el espacio que se
convertiría en epicentro new wave allí, como el Eric’s Club, por su desbordados
shows.
Todo aquello le fue dando un nombre que los hizo
llegar en junio del 77 a Londres, donde por intermedio del empresario
estadounidense Miles Copeland (dueño de I.R.S. Records) tocan en el Roxy, como
soporte de The Police. Irradían electricidad y cautivan a los londinese.
Retornan a Merseyside, donde entran a grabar en estudios de Russ Abbott los
temas de su primer single, que saldría a través del sello independiente
ROX.Boss Man/Backyard Boy es bien
recibido en la prensa y en el público, pero la banda no queda conforme con el
disco. Creen que no refleja la fuerza de los conciertos en vivo. De todas formas no
muchos podían tener un disco en la calle en pocos meses como The Mutants.
Seguimos alejándonos de Londres, pero nos dirigimos
a una ciudad con una vasta y extensa tradición de rock y pop. Nos referimos a
Liverpool, una metrópolis que, extrañamente si tenemos en cuenta sus
antecedentes, prácticamente había brillado por su ausencia en la génesis del
punk rock británico. Aunque en realidad esto no era tan así. En Liverpool
estaba el Eric’s Club, un antro que albergó a muchos de los nacientes grupos
new wave en sus giras por el norte inglés. Pero el tema era ¿Cuál era el
representante local de este fenómeno hacia 1977?
Precisamente en el Eric’s,
en abril de 1977, un
joven llamado David Liiter concurre junto a unos amigos al concierto que
da en
su ciudad Johnny Thunders & The Heartbreakers. Tras el mismo,
Litter, vaya
a saber uno por qué (Quizás porque era bien visto decir eso), se acerca
al ex guitarrista de los New York Dolls y le cuenta que tenía
una banda que gustaría tocar con ellos. La cosa es que tal banda no
existía,
por lo que luego de que Thunders lo invitara a tocar con ellos,
Slaughter & The Dogs y
Buzzcocks en el concierto que darían en mayo en el Warrington Park Hall de
Cheshire (Entre Liverpool y Manchester), tuvo que armarlos. Haciendose cargo de
la guitarra, reclutó a sus amigos Peter Griffiths en bajo, Steve Platt en
batería y Mike Rigby en la voz, dando origen a The Blackmailers. Todos
absolutos amateurs. En su primer gig, solo tocaron covers de Ramones. Tras ello
perdieron a su baterista, pero consiguieron otro mucho más comprometido con el
proyecto (si es que eso podía existir en el urgente clima punk), llamado Peter
Clarke, pero más conocido como Budgie, quien debutó en la segunda fecha que
dieron, en el mencionado Eric’s Club. Para entonces ya habían adoptado su
denominación definitiva, a consejo de Wayne County: The Spitfire Boys.
De todas maneras, continuaron sufriendo importantes
bajas, cuando se aleja nada menos que el cantante Rigby.Ante esta disyuntiva, Clarke recurre a un
conocido suyo, que casi de inmediato se hace cargo del rol de vocalista: Paul
Rutherford.
A pesar de los sobresaltos, no se quedaban quietos,
tendinedo lazos, cooncurriendo a otros conciertos y promocionando de boca a
boca su propuesta de punk rock sin medias tintas. Eso les permitió salir de
Liverpool y recalar en Londres, donde se presentaron en clubs clásicos como el
Vortex, compartiendo fecha con bandas como The Slits. En uno de esos viajes, al
no poder estar Griffiths (quien ya era el más descarriado de la banda), su
lugar fue ocupado por un tal Holly Johnson.
Tras un gig en Wigam el dueño del lugar habló con
Peter Griffiths y le mostró interés por llevar al grupo a su pequeño estudio y
registrar algunos temas. De aquello salió un contrato con su sello RKO Records.
Se trataba de Robert Kingston, quien tenía en su haber “You Really Got Me” de
The Kinks, lo cual hacia flashear a la banda. Sin embargo no vieron muchas
ganancias de lo que fue su primer (y para muchos único) single: British Refugee
/ Mein Kampf, el cual salió en octubre.
Puede sonar paradójico, pero aquella experiencia de
ochos meses había sido lo suficientemente intensa para los integrantes de
Spitfire Boys, quienes ya necesitaban experimentar por otro lado o tomar un
respiro. Y así fue que en diciembre, se separaron, no sin antes llevarse el
mérito de ser la primera banda punk de Liverpool en publicar un single. Lo
interesante radica también en el camino seguido por quienes en algún momento u
otro formaron parte de la banda: El cantante Paul Rutherford integraría poco
después, junto a Budgie y el ocasional Holly Johnson el grupo Opium Eaters. A
su vez, Rutherford y Johnson, serían mejores conocidos en los 80 por formar
parte deFrankie Goes to Hollywood. Así
mismo, el baterista Budgie tocaría también en Big in Japan, The Slits y
Siouxsie & The Banshees (De hecho se casaría con Siouxsie Sioux en 1991).
Por su parte, el guitarrista David Litter, se dirigió a Londres, donde formó el
fugaz conjunto The Photons, junto a, entre otros, Steve Strange (conocido luego
por Visage y por manjear la meca New Romantic, el club Blitz) y Vince Ely (luego
baterista de Psychedelic Furs).Pero al
acabar rapidamente esta experiencia se retiró a Gales donde creó primero los
White Boys, que en 1979 se convirtieron en una reencarnación de Spitfire Boys,
para llamar más la atención. Pero de eso nos ocuparemos más adelante.
Su restante integrante, el bajista Peter Griffiths,
se alejó de cualquier vinculo con el mundo de la música, el cual solo le dejó
desilusión y excesos.
En definitiva, los Spitfire Boys fueron una pieza
fundamental de la primera hora punk proveniente de la cuna de los Beatles.
Hasta ahora, vimos como la mancha punk se expandía a toda velocidad por el mapa de Gran Bretaña durante 1977. Pero había una emblemática zona para la historia de la música pop, no solo inglesa sino también mundial, que parecía inmune a los efectos de la epidemia: Liverpool.
Si bien el noroeste encontraba en Manchester un fuerte bastión punk desde 1976, por alguna extraña razón el Merseyside se mantuvo siempre a la retaguardia en cuanto a la producción de expresiones new wave. Probablemente la tradición Beatle resistía incolumne la posibilidad de que otro fenómeno musical arrase con su legado. Vaya uno a saber.
Curiosamente una de las primeras bandas que vería luz en Liverpool bajo el influjo del punk, se convertiría con los años en referencia de la new wave de tendencia más pop. Nos referimos a The Yachts.
Pero hay que retrotraerse un poco para ver que el punk no era algo extraño en el Merseyside. En octubre de 1976, en frente de lo que fuera el original The Cavern, abrió un local que se convertiría en el reducto principal del punk, la new wave y el post punk en Liverpool hasta su cierre en 1980: El Eric's Club.
A su vez, en los años previos, la Escuela de Arte de la ciudad se convirtió en importante vehículo revitalizador de la escena musical, moribunda desde el suceso beat de los 60. En ese marco surgieron megagrupos que conjugaban teatro, poesía y rock, tal el caso de los Deaf School. Considerados por muchos como referencia proto punk a partir de sus puestas performáticas, una de las muestra de esta reactivación fue una banda llamada, según el momento, Albert Dock, Albert Dock & The Cod Warriors o Albert Dock & The Codfish Warriors. El 15 de octubre de 1976, ellos telonearon a los Sex Pistols en Eric's Club, lo que significó un peligroso y seductor primer acercamiento al punk. En abril del año siguiente se reconvirtieron en The Yachts con John
(J.J.) Campbell en voces, Martin Dempsey en bajo y voces (puesto que en los siguientes años sería ocupado sucesivamente por Ray "Chopper" Cooper, Mick Shiner y Glyn
Havard), Henry Priestman en teclado y voces, Martin Watson en guitarra y voces y Bob Bellis en batería y voces.
Al poco tiempo, el novato sello Stiff llevó a Liverpool a un hijo pródigo de la ciudad y que había sido recientemente fichado por ellos, Elvis Costello. En realidad Costello había nacido en Londres, pero pasó gran pate de su infacia en Cheshire, condado limitrofe al Merseyside. Aquella fecha celebrada en el Eric's Club tuvo como teloneros a The Yachts, y gustó tanto su presentación a la gente del equipo de Stiff, que les ofrecieron un contrato, cosa que aceptaron.
Con ellos editaron en el mes de septiembre su primer single, "Suffice to Say" / "Freedom (Is
a Heady Wine)", el cual se inscribía en la temprana tradición sonora del punk, cosa que reeditarían pocas semasn después pero con otro nombre: El de Chuddie Nuddies. Pero ese fue tan solo uno más de los tantos momentos de la variada carrera de The Yachts, como referentes de la new wave de Liverpool.
Fuente:
www.stiff-records.com
The Beat Goes on: Liverpool, Popular Music and
the Changing City. De Marion Leonard Y Rob Strachan