“Fui responsable de todas las tapas de discos de The Jam -singles y álbumes, de In the City a Absolute Beginners-. Para la portada de This is The Modern World, quería producir una imagen muy posmoderna, con un pequeño guiño al situacionismo. El fotógrafo era Gered Mankowitz, un artista que trabajaba con los Stones y Hendrix en los años 60 y muchas otras estrellas del pop desde entonces hasta los años 90. Yo quería un entorno urbano / moderno para la banda que firmemente arraigó a la cultura de Londres, así que encontramos la ubicación para el rodaje bajo la autopista cerca de North Kensington. La influencia de Mod era grande para Paul, había visto a Pete Townshend llevando una chaqueta o algo con flechas, así que pusimos las flechas usando cinta adhesiva en su pullover. Después de haber usado los trajes para el primer lanzamiento, In the City, nos movimos rápidamente mas al look Mod de Carnaby Street de entonces. La sesión se realizó a plena luz del día y luego se añadió flash para dar sombras pesadas y hacer hincapié en los monolitos de hormigón de las columnas de apoyo de la autopista, dando una sensación de claustrofobia con la carretera arriba. Estábamos muy contentos con las imágenes resultantes.”
“Era malo el clima en Newcastle, había algo malo estando allí. Un representante escocés de Polydor, que no estaba acostumbrado a un poco de bardo, se enfureció: 'Comparado con el Glitz de Glasgow, estos son ¡animales!'. Ahí, estaban instalando un enrejado delante del escenario, probablemente para evitar que se repitan los hechos de la última visita de The Jam en el Mayfair, cuando, según consta, los "fans" lanzaron una mesa a la banda. Aun así, a un miembro de la muy interesante banda soporte New Hearts, le abrieron la frente con una jarra de cerveza.
Pero lo peor estaba en la calle. Un grupo de periodistas, allegados a Polydor y a la banda, llegaron luego de que colgaran el cartel de 'capacidad completa'. Y fueron acosados por la policía y perseguidos por sus perros.
Mientras tanto, en el Haymarket (un área al norte de la ciudad de Newcastle), mientras caminaba hacia el concierto, vi a 8 milicos desnudando a un chico y una chica y arrojándolos en el camión policial. Traté de darles a los pibes mi nombre para salirles como testigo, pero un sargento, de esos que defienden la ley, el orden, la justicia, etc., me dijo que "tomátela de acá". El aire era como vómito.
Lo sé. No se trata de la música. Pero era relevante. (…) Necesitaba algo inspirador. Lo que obtuvimos fue serio, enérgico, altamente competente, pero no alcanzaba la categoría de agitar mi corazón. Pero OK, la multitud, a la que le encantó, pogeó salvajemente, y demostró que el santuario del heavy metal, Mayfair, se ha convertido en un acogedor sitio para la New Wave. The Jam, efectivamente, no defraudó.
Pero, ¿qué era lo que estaban agregando? Velocidad. La intensidad de una sección rítmica ferozmente bien hecha, armonías vocales desenvueltas con precisión exacta. Todas cualidades admirables. Sin embargo, sus melodías / riffs son indistinguibles (lo cual es expuesto sin piedad por su elección del antiguo 'Slow Down' como bis final). Sus arreglos carecen de forma y dinámica a tal punto que el pequeño giro armónico en el gancho de su éxito, "All Around The World" se presenta como una salida realmente radical. El trío obtiene algunos patrones de ritmo que se parecian, especialmente, en "Here Come The Weekend", pero su sonido clama por una guitarra como punto focal para ordenar espacio y clarificar el pensamiento.
Esto no es negar su habilidad y potencial. Pero siento que el guiño a los 60 es un callejón sin salida para ellos. Cuanto más punk y menos pop tienen, más me gusta.
El mejor momento de su set es la apertura de 'The Modern World', donde se ve un desafío sombrío, agresión y desprecio (y un riff golpeante que descartan para el resto de la canción). Si Weller y Foxton quieren que sus palabras lleguen, es a través de esa clase de claridad desequilibrada que tienen que continuar, ya que estoy seguro de que les importa llegar a la cabeza de la gente también porque Paul se tomó la molestia de hablar bastante con la audiencia entre canciones, citando letras y enfatizando que había ideas detrás de la velocidad: ‘Se trata de sistemas, ‘The Combine’ no sobre cosechadoras’ (Combine en inglés significa cosechadoras o mezcladora); ‘Todo es tan asqueroso y estamos tan satisfechos’; ‘Esto es sobre el Departamento de Vivienda en este país, la reurbanización, el subdesarrollo’.
The Jam tiene cosas para decir. Y, sin embargo, había algo extrañamente impersonal en su manera de tocar, uniformados con trajes y rostros inexpresivos. Eso incluso podría ser por qué los fans que disfrutan del concierto se sintieron libres de lanzar vasos. Era como si no estuvieran conscientes de la banda eran personas de carne y hueso y que podría ser gravemente heridos. Era como una suerte de rock'n'roll tía Sally, donde parte de la diversión era que pagabas para hacer daño (Nr: Tia Sally era un juego tradicional en los pubs ingleses desde el siglo XVII en el que se apuntaba a la cabeza de un muñeco con unas pelotas hasta tirarlo).
Si esa teoría es correcta o incorrecta me gustaría ver el valor, la agresividad y el carácter que pondrán por seguir sacudiendo dentro la música. Sin eso, todo es una basura y me enoja.
The Jam: This is The Modern World.”
Nota de Jim Sucliffe, para la revista Sounds, aparecida el 26 de noviembre de 1977.
The New Hearts podía encajar en algunas cosas, pero no en otras. Su pulcritud estilística no solo remitía a sus influencias, sino también a su imagen en el escenario. Trajes entallados parecían confirmar el recorrido iniciado un par de años antes por The Jam: los mods fueron punks antes del punk. En apenas unos meses, ese apéndice de la new wave iba a ser conocido como mod revival, ganándose su propio cartel en las bateas.
En septiembre del 77, en una entrevista a Sounds, marcaban en cierto punto algunas de estas diferencias:
“Aburrimiento. El punk les hace pensar solo en estar aburridos, grises y desocupados. New Hearts no se enfoca en eso. Tenemos nuestras propias cosas que decir... Una celebración. Es divertido ser joven. La música pop debe reflejar eso. Sin embargo, después que con John vimos a los Pistols y The Clash en Coventry ... pensamos que era fenomenal. Y escribimos nuestras propias canciones de gran energía, pero básicamente siempre eran canciones pop. Cuando empezamos... Todos era alfileres de gancho y tachas. No encajamos en absoluto... Toda la base del movimiento comenzó con ‘Anarchy in the UK’ y la idea principal era ser vos mismo! Ser un individuo... empezamos a usar ropa de colores brillantes como un esfuerzo consciente para decir 'Mira ... podemos ser tan escandaloso como vos, pero a nuestra manera. Fuimos proscritos por la élite de la new wave a causa de ello.”
En efecto no encajaron en ese incipiente punk. Siguiendo esa regla punk de construir su propio perfil. La perspectiva retro se confirmaría cuando en 1978 se conviertan en Secret Affaire, puntales del creciente mod revival.
El big bang del punk generaría ecosistemas diversos, en los cuales proliferarían distintos tipos de vida dentro del panorama musical inglés. Ello llevaría a mostrar hacia finales del año 77, como algunos senderos que pocos meses atrás parecían formar parte de lo mismo, comenzaban a bifurcarse. Durante los meses siguientes, la mayoría seguiría incluyéndolos como parte de lo mismo. Pero en los hechos se trataba de experiencias con cierta autonomía. Algunxs mirando hacia el futuro, alejándose de los rótulos habituales de rock and roll. Otrxs buscando la pureza del sonido punk, reforzando su agresividad. Otrxs, con la meta de aunar la emoción del momento con una mirada nostálgica a sonidos de escenas que no estaban en auge, como el movimiento mod, por el ejemplo.
En 1976, en Loughton, donde está el campus de la Universidad de Essex, cuatro amigos forman una banda llamada Splitz Kids. Más cercana a los sonidos del pub rock, bastante tradicionales en su interpretación del rock y el r&b, llegan a grabar tres canciones demo. Pero a mediados del 77 tres de ellos, el cantante Ian Page, el guitarrista Dave Cairns y el bajista John Harty, suman al baterista Matt MacIntyre (Ex The Gorillas), y dan forma los New Hearts. Al antiguo repertorio, le suben el volumen y la velocidad, lo que los hace meterse de lleno en la efervescencia creciente del punk rock.
Una reseña sobre ellos aparecida en el Record Mirros en abril del 78 decía:
"... una nueva banda new wave apareció alrededor de junio de 1977. Después de sólo 10 días de ensayo, tocaron su primer concierto en Dunstable y fueron fichados por CBS en agosto de 1977. Los New Hearts son Ian Pain, John Hearty, Dave Cairns y Matt MacIntyre. CBS define a los New Hearts como como 'un vibrante conjunto de astutos adolescentes cuya percepción es bastante abrumadora para ser tan jóvenes'. Las letras de las canciones incluyen aquellas cosas que aparecen en los diarios, lamentos de la gente ordinaria de cualquier lugar del mundo y otras cosas para revolver el alma."
En nuestro repaso por el auge punk en Gran Bretaña,
Escocia ya no resulta hacia finales 1977 un ámbito aislado del resto de la
isla. Pero apenas un año antes, no eran demasiadas las bandas que hacían ruido
en las más importantes ciudades escocesas. Hemos hablado acá de The Exile, The
Drive, PVC2, The Valves o The Rezillos, como primeras apariciones. Y a medida
que el año 77 se desarrolle, muchos otros conjuntos nacidos meses antes sin una
perspectiva conscientemente punk comenzarán a involucrarse en tal atmósfera
caótica. Caótica no tanto por el escándalo que buscaba la prensa en torno a
esta movida, sino por los contornos difusos en cuanto a lo que te hacía
pertenencer a la misma. Y en ello influía mucho cuales eran las bases en que se
sotenían tales grupos.
En este sentido, y dentro del contexto escocés, nos
toca hablar de The Jolt. Como hemos dicho en más de una ocasión, las tempranas
fuentes de las que se nutrieron los primeros grupos punks de las islas
británicas eran diversas, pero si hubiese que hacer un ranking, los sonidos de
los sesenta (con lo amplio que esto es) picaban en punta. The Jolt no va a ser
la excepción. El rythm and blues frenético de las bandas más salvajes de la
generación mod, marcarían la música de este cuarteto de Glasgow, la cual fue
aggiornándose a cada etapa de la banda.
En verdad, The Jolt surgió en Wishaw, Concejo de
North Lanarkshire, a 24 km al sudeste de Glasgow. Pero fue en ésta última
ciudad, más importante, donde pudieron expandirse.
Dos empelados de las oficinas del servicio social
local, el bajista Jim Loack y el guitarrista y cantante Robert Collins, junto
al periodista local Ian Sheddon, integraban el trío fundacional que hacia
septiembre del 76 concreta la idea de juntarse a tocar temas de sus bandas
preferidas, en su mayoría , grupos beats y garageros de la década anterior.
Escocia durante los 60 tuvo grandes bandas de rock and roll más glam, más pop,
más pesadas, pero en todos los casos reivindicando y reforzando esa música
previa, que encontraba gran adhesión en las barriadas proletarias de las
principales urbes (Basta escuchar los explícitos guiños musicales
y estéticas de The Rezillos).
Pero aunque los originales The Jolt se sintieran a
gusto versionando a sus héroes del pasado, advertían que un nuevo impulso
estaba envolviendo al rock local. No hacía falta alcanzar la perfección para salir
a probar suerte sobre un escenario. Y siguiendo esa línea, se mostraron enmedio de un clima donde lo principal era exponer lo propio, con la única condición de ser honestos. Estaban inmersos en
el naciente punk escocés. Si a esto le sumamos la impronta de grupos sureños
como The Jam, anclados en los sonidos que tanto gustaban a los Jolt, habían
encontrado la manera de mezclar sus influencias con el ardor punk.
Aunque debutaron en marzo del 77 en el Burns Howff
de West Regent Street, en Glasgow, uno de los lugares que más temprano y más
frecuentemente les abrió las puertas fue el Crown Hotel de su ciudad, Wishaw.
Enrte
Wishaw y Glasgow, se la pasan tocando en los
primeros meses del año, casi llevados a la rastra detrás de un perfil
punk que
le generaba cancelaciones de algunos de sus shows, frente a los rumores
de
atentados a la moral y buenas costumbres que venían junto a a quella
denominación. Además, esto hacía que no se advirtiese a primera oída que
sus canciones, aunque veloces, no perdían su costado melódico. De todos
modos, empezaron a gustar y
se ganaron un lugar entre los más importante grupos del área, lo cual
atrajo
también a los grandes buitres del momento: las discográficas más
importantes, que
estaban a la pesca de cualquier pequeño grupo con potencialidad dentro
de la
amplia etiqueta del punk o new wave (De lo contrario lo inventaban).
Convencido
de que si seguían instalados en su circuito escocés esas oportunidades
no se
concretarían (Y tal vez presionados por algún sello que los sondeó),
arman las
valijas y se instalan en la capital del Reino Unido, Londres, ante la
mirada recelosa de sus
fans locales.
Lo bueno fue que casi sin mover un dedo, se
encontraron tocando junto a los grupos más convocante de aquel explosivo verano
del 77: Stranglers, Generation X, X Ray Spex, etc. Así que Polydor fue el que
se decidió a contratarlo por £ 90.000 y editarles su single debut, You’re
cold / All I can do, el cual sale casi un año después de que se hayan juntado a
ensayar por primera vez. Sin toda la electricidad de sus primeras
presentaciones en vivo, en este single debut se aprecian algunas
características estéticas y sonoras que acompañarán a The Jolt en adelante:
Alejándose de la imagen desprolija del punk rock, abrazan un sonido new wave
hacia el power pop que los acercará a sus raíces, y que hará de The Jolt,
cuando el punk empiece a perder el rumbo, en uno de los referentes del mod
revival británico, inaugurado para muchos por The Jam.
"¿Dónde
encaja The Jam en todo esto? ¿Eran una
banda punk? Los puristas definitivamente dicen que no, pero en términos
de
energía, pasión y letras escritas que significan algo para 'los
pibes' The Jam sin duda era una banda punk. Puede que no hayan formado
parte de la primera línea del punk, pero es difícil imaginar a The Jam
en
cualquier otra época, que no haya sido la del punk. Pudieron haber
tenido sus
raíces en los años sesenta, pero la ira y amargura de los gruñidos de
Paul
Weller era mas de 1977 que de 1967. Líricamente daban siempre en el
clavo, y si tomás al punk rock como una amplia creencia y no como una
élite cerrada, The
Jam, debe estar ahí"
"Cuando emergió el punk, para mí The Jam no
eran realmente parte de todo eso. Parecían tener su propia identidad y no
fueron aceptados del todo por las multitudes punks. Pienso que esto afectó en
cierto punto a Paul Weller. Él posaba mucho su atención en Joe Strummer. Siendo
de las afueras de Londres, estaban obsesionados por ésta ciudad, idealizándola.
Los dos primeros álbumes de The Jam sonaban como influenciados por el punk, ya
que sin dudas tenían esa energía, pero no fue hasta más tarde cuando echaron
sus propias raíces."
Paolo Hewitt (Perodista de The Guardian y biógrafo de The Jam)
"El flujo de nuevos grupos que aparecían se convirtió rápidamente en una avalancha en 1977; uno de ellos era The Jam, una formación de tres miembros de Woking que prefería vestir elegantes rajes de los sesenta a alfileres de gancho. Habían empezado como un grupo de cuatro componentes hacia 1974, con los amigos de escuela Paul Weller, Bruce Foxton, Rick Buckler y Steve Brookes, quienes se reunían para hacer ‘jams’ (de ahí el nombre) durante la pausa para comer antes de empezar a tocar en pequeños eventos locales. Pero, después, ‘Paul había visto a los Sex Pistols en directo en el verano de 1976’, dice Foxton ahora, ‘Aquello fue definitivo para nosotros, a partir de entonces las cosas empezaron a cambiar’. Y, en octubre de 1976, The Jam, ahora ataviados con indumentaria mod, dieron su primer concierto importante como teloneros de los Pistols. Sólo acudieron 65 personas. Weller preguntó maliciosamente a Matlock: ‘Chicos, se supone que son algo grande ¿Que es lo que falla?’ Por entonces Brookes había sido reemplazado en el bajo por Foxton (el compositor, Weller, podía concentrarse entonces en la guitarra solista y las voces). Con el antiguo boxeador John, el padre de Weller, operando ahora como representante del grupo, The Jam se concentraron en dar recitales de perfil alto en Londres y sus alrededores. Tocaban en sitios como el Marquee, el 100 Club y el pub Red Cow, de Hammersmith, donde dieron una audición para EMI, la cual enseguida los rechazó. EMI no estaba segura de cual era su posición respecto a los Pistols, y menos respecto a cualquier otro grupo. Sin embargo, en febrero de 1977, Chris Parry, de Polydor, un hombre que estaba determinado a contratar una banda punk o con aires punk, se fijó en The Jam, pues había dejado escapar a la banda de McClaren. Aunque, después de haber sido reducido a lagrimas por los Pistols, Parry se lo tomaba con calma. Ofreció a The Jam la pobre cifra de 6000 libras por adelantado. Ellos aceptaron, pero el trato era tan malo que después se renegoció un contrato de cuatro años enormemente mejorado (con discreción, para evitar que alguien se pusiese rojo de vergüenza)."
Si hubo algo interesante en el rock de fines de los 70, no fue que se
hayan inventado nuevos estilos o que se haya vencido el record de
velocidad de un solo de guitarra. En todo caso no hubo un motivo puntual
que haya hecho tan excitante aquel periodo que -salvo honradas
excepciones- no tuvo nada de original y mucho de recurrir nuevamente a
las fuentes del propio rock and roll. El punk inglés de fines de los 70
tiene bastante para contar al respecto.
Tanto que, algunas bandas
como la siguiente, aún siguen siendo discutidas como parte o no de
aquella expresión. Nos referimos a The Jam. Queriendo o no, se
encontraron como atascados en un embotellamiento musical que los llevó a
formar parte de todo aquello. Pero sin dudas el punk -si es que eso
existió de manera definida por entonces, fuera de las tiendas de ropa y
las bateas de las disquerías- no fue la génesis del grupo.
Otro de
los lugares comúnes en los que The Jam queda atrapado, es el de una
revisión que, hacia fines de lo 70 y principios de los 80, se hizo de la
música y el movimiento mod de lo 60. Es más, muchas veces se cita The
Jam como iniciadores de tal manifestación. Punks, Mods, o punk-mods, no
podemos eludir a esta maravillosa banda.
En 1972, cuando el
progresivo y el glam primero y luego, a nivel mas under, el pub rock,
llamaban la atención de los jóvenes, un grupo de compañeros de
secundaria de Woking, Surrey, Inglaterra, forman un grupo que recreaba
temas de Chuck Berry y Little Richard en clubes locales. Ellos eran Paul
Weller en bajo y voz, Steve Brooks en guitarra, Dave Waller en guitarra
rítmica y Rick Buckler en batería. Por entonces se hacían llamar Paul
Weller and The Jam. Pero en simultáneo, Weller empieza a atar cabos de
la música de los años anteriores, prestándole más atención al My
Generation de The Who. Y la cosa cambió. El movimiento mod lo cautivó y
lo adoptó como identidad propia y de su banda, a la vez que
incrementaban su repertorio original. Y todo ello en años en que el mod
era poco más que un recuedo o influencia leve para las nuevas corrientes
como el Glam o el Pub Rock. La banda cambió de nombre y pasó a ser
simplemente The Jam. La estética era mod, con elegantes trajes y los
sonidos mixturaban un R&B clásico, con Soul y Rock and roll. De a
poco, Paul empezó a mostrar una facilidad para capturar en sus letras
las emociones de las calles, con la fineza y acidez de íconos mod como
Ray Davies, pero con un sello que lo convertiría en referente de una
nueva camada mod. John Weller, padre de Paul, actuaba como manager y
entre el 73 y 74 le consiguió fechas en lugares emblemáticos de la
apagada escena mod, como The Nashville o The Greyhound. Paul fue
representado por su padre hasta el fallecimiento de éste, en 2009.
Ese redescubrimiento del mod, Paul lo describe así: "Vi que a través de
convertirme en un mod, esto podía darme una base y un ángulo desde dónde
escribir, y eso fue lo que eventualmente hice. Salí a comprarme trajes y
comencé a tocar versiones de la Motown, Stax y Atlantic Records. Me
compré una guitarra Rickenbacker y una Lambretta GP150, además de
adoptar un corte de pelo parecido al de Steve Marriot en 1966."
En
el 73, Waller se fue y su lugar fue ocupado por Bruce Foxton. Hasta el
75, fueron un cuarteto y grabaron algunas canciones, que quedaron
registrados en diversos demos.
Hacia fines del 75, eran una suerte
de bicho raro del circuito rock. Podrían encajar en la escena Pub, pero
no querían competir con Eddie and The Hot Rods o sus admirados Dr.
Feelgood. Querían crear su propio espacio. No nostálgico, sino un mod
adaptado a su época. Poco pudieron imponer ello. Por un lado esa
condición de bicho raro los hizo parte del naciente punk. Fue una
relación recíproca. La rabia irrefrenable del punk rock, aportó una
energía que la música de The Jam necesitaba para descargar su rock, pero
su aspecto no encajaba con el amateurismo y la desprolijidad buscada.
Esa condición de desencajados, quizás, los hizo ser bien recibidos y
desnudó que esa negación de los 60, de la que algunxs punks hacían
alarde, no era tal. Por otro lado, la nostalgia no se pudo evitar y a la
sombra de la revitalización mod de The Jam -sin dejar de lado a Dr.
Feelgood- nacieron muchas bandas que dieron forma a ese apéndice del
punk rock inglés como fue el mod revivial, al igual que el power pop y
luego el ska 2tone.