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sábado, 22 de agosto de 2015

The Clash (1977) Pt. IV

En mayo de 1977, CBS vuelve a mostrarle a The Clash su capacidad de manejar el andar del grupo más a llá de sus deseos y publica como segundo single el tema "Remote Control" (¿Ironía?), el cual era, para el grupo, el más flojo del disco debut.
Dispuestos a redoblar la apuesta frente a sus "socios", graban "Complete Control". Pero lo que en principio pareció ser un desafío para la compañía de la cual eran (en definitiva) empleados, terminó siendo beneficioso para ésta, transformándose en uno de los mejores singles del punk rock. De todos modos, no creemos que hayan coreado los estribillos los ejecutivos de CBS.
Sin embargo no fue la injerencia del sello en la obra del grupo lo que inspiró "Complete Control" sino una frase dicha por su manager Bernie Rhode, quien tras el Anarchy Tour de 1976, se reunió con ellos diciéndoles que quería tener el "control total" sobre la banda. Ante ello, Paul Simonon salió del lugar y se tiró en la vereda cagándose de risa. Pero a decir verdad, era un momento en el que los Clash se sentían bastante tironeados desde diferentes lados, lo que ponía en peligro su capacidad expresiva.
El registro de esta canción significó, además, el debut de un nuevo baterista , Nicky Headon, el cual fue apodado por Simonon Topper, ya que decía que se parecía al personaje publicado en la revista historietas de ese nombre, el mono Mickey. Sus inicios habían sido como baterista de jazz, pero la idea de sumarlo vino a la mente de Mick Jones quien recordó que Nicky se había presentado a una audición de London SS un año y medio atrás y nunca entendió por qué no había quedado.
"Complete Control" salió en septiembre, época en la que The Clash se había embarcado en una nueva gira por el Reino Unido, a la que denominaron White Riot Tour, junto a The Buzzcocks y The Subway Sect. 
Jon Savage, continúa repasando su punto de vista sobre ese año en la trayectoria de The Clash:
"A diferencia de los Sex Pistols, que eran casi siempre de confrontación y distantes, The Clash se presentaron como abiertos, preocupados, cercanos a sus fans. La voz áspera de Joe Strummer cantaba perdedoras letras de la vida en los fondos de la sociedad: acosados por la policía, golpeados en manifestaciones sociales, estafados, vilipendiados, buscando desesperadamente la emoción y la más rara de las cualidades en aquel 1977: la diversión violenta. Esta fue una voz que podía proyectar complejidades emocionales, incluyendo el patetismo y la empatía: junto con Mick Jones consumaban una organización con habilidades musicales y buen aspecto melancólico, junto al sonido reggae del bajo de Paul Simonon, construían una línea de tres hombres de gran poder.
Desde finales de 1976 hasta finales de 1977, The Clash dio algunos de los mejores espectáculos de rock  nunca antes visto: Una maníaca energía electrica, un cheque en blanco de pasión entre el músico y el público. En las imágenes grabadas durante este período -en particular en el programa de Granada TV  So It Goes de octubre 1977- es fascinante ver esto en acción: La lluvia de escupidas cubriendo el grupo y las cámaras; el hábito de Joe Strummer de sumergirse de cabeza en las primeras filas que están coreando cada palabra que canta; con su discurso espontáneo a la cámara: 'Aquí estamos en TV / ¿Qué significa para mí / ¿Qué significa para usted / A la mierda lo que significa'.
Es difícil imaginar a un grupo similar en la actualidad: uno que personifique un movimiento juvenil de manera homogénea, con todas sus esperanzas, temores y aspiraciones. The Clash se ganó un lugar en parte de casualidad -ya que nadie podía haber previsto la histeria nacional que rodearía y envolvería los Sex Pistols- pero aprovechó su oportunidad cuando se le presentó con dos incontenibles singles en el Top 40, 'White Riot' y 'Complete Control', además de un excelente primer álbum. Su gira en la primavera 1977 fue el primer paquete de punk importante que se desarrolló en el Reino Unido: Culminó con una escandalosa presentación, triunfante, en el Rainbow de Finsbury Park."
Jon Savage


The Clash (1977) Pt. III

"The Clash cambió mi vida cuando los vi en octubre de 1976. Mis sentimientos acerca de ellos llegaron a ser más complejos, ya que coquetearon con la industria de la música y todavía se discute aquello. Sus recitales durante 1976 y 1977 eran simplemente fantásticos. Sin embargo, aún me encanta su último sencillo, This Is England.
Es noviembre de 1977: Estamos cerca del final de ese año agotador. Me encuentro en la fosa de prensa en el teatro Apollo de Manchester - un breve corredor entre el escenario elevado y frente a la audiencia - con una sola persona: El fotógrafo del NME Kevin Cummins. Frente a nosotros están los Clash, tronando como una manada de búfalos heridos; inmediatamente atrás nuestro se encontraban decenas de adolescentes, principalmente masculinos, apretujados en el pogo como sardinas, filas enteras que saltan hacia arriba y hacia abajo al unísono, caras contorsionadas, cuerpos rígidos. Proyectiles de saliva se vierten en el grupo, como parte del horrible ritual de unidad, de moda por entonces.
Detrás de ellos, en un segundo nivel de descontento, se encuentran los que están ocupados expresando su caos interior destruyendo el antiguo cine. Los asientos comienzan a llegar al foso de prensa acerca de la mitad del espectáculo: Caen sobre las cabezas de la primera fila. No se detienen. A medida que la manía crece - expresada por ese sonido peculiar que he escuchado muy pocas veces: un rugido público más fuerte que la amplificación - Me olvide de las maderas voladoras y eché un vistazo a el guitarrista Mick Jones, quien tenía en su cara una atemorizada mirada como diciendo: '¿Qué mierda? ¿Qué es esta locura? ¿Somos responsables de esto?
The Clash comenzó en el verano de 1976 como un clásico grupo londinense de mod tartamudo: cada canción era una copia agilizada "I Can not Explain" de The Who. En el momento de su primer disco,
The Clash, lanzado en abril de 1977, la mayor parte de este material se había reducido a chatarra a favor de la nueva demanda de cancione de corte social, como "White Riot", a sugerencia del mamanger Bernard Rhodes, quien podía ver lo que su amigo y ex colega Malcolm McLaren estaba logrando mediante la mezcla de pop y política con los Sex Pistols. Sin embargo, canciones como "Protex Blue" y "Cheat" siguen siendo un fuerte instantánea del primer punk londinese, como salvajes temas como "What’s my name?", una declaración perfecta de angustia adolescente: "¿Qué diablos está mal conmigo? / No soy quien quiero ser! '"
Jon Savage




The Clash (1977) Pt. II

"...Para la generación de mis padres, el Carnaval de Notting Hill fue un recordatorio de su vida dedicada a volver a casa –Jamaica, Caribe, las Islas occidentales, como les decían- , pero para mi generación fue la declaración acerca de la dualidad de nuestra existencia, de la que eramos negros y británicos. Las tensiones habían estado construyendose a través de todo ese año y llegó a un punto crítico cuando la policía intentó arrestar a alguien cerca de Portobello Road. Varios jóvenes negros fueron a ayudar al chico y todo desembocó en una revuelta. Al día de hoy la gente piensa que los disturbios de 1976 fueron un conflicto racial, pero no fue una cosa de color negro o blanco. Era una cosa de bien o mal. Personas de clase obrera siendo reprimidas por la policía.
Detrás de mí había 500 hermanos, todos armados con botellas y ladrillos y frente de mí, todos los policías formados. Creo hubiese sido mejor moverme del camino."
"Joe Strummer y Paul Simonon también se vieron involucrados en ella, lanzando ladrillos. La juventud blanca estaban ahí, hombro a hombro con la juventud negra, incluyéndome a mí, todos hartos y asqueados de la ley SUS. La ley SUS era una política que apuntaba levantar gente por la calle, basandose en las secciones 4 y 6 de la Ley de vagos y maleantes de 1824, que declaraba ilegal a cualqueir persona sospechosa por vagabundear en un lugar público. SUS fue la excusa ideal para los abusos policiales"
Don Letts - DJ de The Roxy Club en 1977. Cineasta y músico.



Fuente: http://theunderestimator.tumblr.com

The Clash (1977) Pt. I

En 1977, Mark Perry (Editor del señero punkzine inglés Sniffin' Glue) aseguró que en el momento en que The Clash firmó contrato con CBS, el punk murió. Siguiendo tal teoría, esto ocurrió el 25 de enero de 1977. Y por la asombrosa suma de £100,000, si pensamos que se trataba de una banda de apenas seis meses de vida.
Pero como veíamos en el repaso del disco debut de The Damned, entre 1976 y comienzos del 77 no existían una amplia gama de sellos independeintes que permitan a las nuevas bandas grabar y publicar en condiciones de cierta independencia. Ni siquiera Chiswick Records o Stiff Records, sellos menores al lado de los monstruos multinacionales, aplicaban una ética apartada completamente de las reglas del mercantilismo más acérrimo. Es cierto, como notaba Rat Scabies de The Damned, que con Jacke Riviera de Stiff se podía hablar de música, cosa que seguramente no sucedía con los ejecutivos de E.M.I., Warner, Virgin o CBS. Ante este panorama, cabe preguntarse ¿Y por qué no recurrir a la auto producción y auto publicación a partir de sellos caseros si lo que identifica al punk es la urgencia por decir y hacer? Bien, esto tal vez tome más forma durante el año 77 con grupos como Buzzcocks o Desperate Bicylces. Seguramente entre los que veían al punk como vehículo de coherencia estaba Mark Perry, quien intentaría llevarlo a la práctica pronto no sólo con su punkzine, sino también formando su propia banda.
Pero es probable que las prioridades o urgencias de The Clash, a fines de 1976, no sean exactamente las mismas que las del resto de lxs punks. Más allá de las directrices estéticas que añadió Bernie Rhodes al grupo por esos días, al convertirlos en cuatro combatientes urbanos, luciendo sus uniformes manchados de pintura, con consignas confrontativas y letras como paltaforma política que añadían al punk rock una cualidad de choque mucho más seria que la simple incomodidad al transeúnte, The Clash debía asegurarse llevar ese complejo entramado a la mayor cantidad de lugares posibiles. The Clash sabía ya por entonces que se trataban de un auténtico proyecto. 
Si firmaban con Chiswick o Stiff, quedarían inmersos en un circuito de distribución que difícilmente supere el de las grandes ciudades de las islas. Del otro modo, sus discos podían encontrarse desde el pueblo más pequeño del Reino Unido hasta en cualquier capital europea.
De todas formas, la relación con CBS traía aparejada una inevitable perdida de autonomía, más allá de que, por parte del grupo, se muestre una preteción a cambiar las cosas "desde adentro".
Aunque The Clash no estaba formado por adolescentes, no dejaban de ser novatos en cierto punto. Y no iba a pasar mucho tiempo hasta que se dieran cuenta que al sello no le importaba tanto el crecimiento de la banda como sacar réditos lo más rápido posible mediante sus grabaciones y campañas publicitarias. Por lo tanto, giras, personal técnico de las mismas, artistas abocados a las campañas gráficas, entre otras cuestiones, terminarían siempre a cargo de los músicos.
En marzo de 1977, sale a la calle White Riot, el primer single pactado en el contrato. El tema formaba parte de las sesiones de grabación que el grupo había realizado durante tres semanas de febrero en el Studio 3 de la CBS, en Londres.  De estas saldrían las canciones que conformarían el LP debut, lanzado el 8 de abril.
Durante esos días de grabación, Terry Chimes fue el baterista, quien ya tenía en mente abandonar el grupo porque no se sentía identificado con el perfil que estaba adoptando el punk, no sólo por parte de The Clash, sino también en general. Aunque aparece en los créditos del álbum como "Terry Crimes", en la tapa sólo se ve a Joe Stummer, Paul Simonon y Mick Jones. Dicha foto fue tomada por la fotografa Kate Simon en la puerta de la sala de ensayo en Camden Market. Por otr lado, el artista polaco Rosław Szaybo (quien había trabajado previamente para Elton John, Janis Joplin y Santana), daría los detalles finales a la portada.
Uno de los primeros indicios de la arbitrariedades devenidas de pactar con una multinacional, fue la negativa de CBS de publicar simultáneamente el disco The Clash en EE.UU. Lxs "cerebros" encargadxs del área artística del sello, consideraron que el sonido agresivo y las letras desafiantes de la banda no serían bien recibidas en norteamérica. Dos años tuvieron que pasar para que el debut del cuarteto londinense salga a la luz oficialmente allí, no sin algunas variantes en el tracklist. Hasta entonces, la edición inglesa de The Clash se había convertido en el disco importado más vendido entre 1977 y 1978.
Es probable que las críticas al capitalismo, la autoridad y la sociedad desperdigadas en el aún escueto repertorio orginal de The Clash, se contrapongan con el vinculo sellado con una mltinacional, apenas medio años después de su coformación. Suena lógica, entonces, la decepción de un punk como Mark Perry, convencido de que ser eso, un punk, era algo más que comportarse como un pendejo molesto (La realidad indicaría que en menos de un año, grupos como The Jam o los propios Sex Pistols se agregarían a las filas de grandes compañías disqueras). Tal vez lo que Mark no podía ver, por el hecho de estar en el centro del tornado, era que el punk de esa primera hora estaba construido, voluntaria o involuntariamente, por un endeble entramado de "traiciones", que dieron contornos a su amplia variedad estética y ética. Y que haría que cada individuo, que se llame a si mismo "punk", considere su estética y su ética, como las adecuadas. Traciones que incluían a la sociedad de sus padres, a los colegios que los habían formado por años, al sistema social, a las ideológías, a la cultura del consumismo, al rock and roll, etc. Escuchar el primer disco de The Clash nos permite disfrutar sin culpas, esa combinación de decisiones apresuradas que se traducen en placenteros errores. Como diría Evaristo Páramos, años después en la canción "Capitalismo" de su banda La Polla Records, "Que cojonudo poder decidir, dentro de un círculo y sin poder salir".



Fuente:  www.theclashblog.com

jueves, 6 de agosto de 2015

The Clash, sus orígenes. (1976)

Tal vez The Clash no fue la primera ni la mejor banda surgida de los primeros días del punk británico. Tampoco la buscamos a "esa" banda. Pero ¿Como ignorarlos?
Ni siquiera se trató de la primera experiencia musical de sus diferenes integrantes a lo largo de sus diez años de historia -Un montón para los parámetros punk de aquellos momentos-.
Para rastrear la chispa que encendió a The Clash, hay que volver a poner la mirada en algunos grupos de cierto suceso dentro de la escena pub y en otros de fantasmal vida, que solo cuentan en su haber infinidad de integrantes y un puñado de ensayos en su haber, que ya han sido mencionados en este espacio.
Desde esta última vertiente provenía Mick Jones, quien había pasado por varias agrupaciones desde 1973. Criado en el sur de Londres, era seguidor de bandas como New York Dolls y Mott The Hoople, lo cual lo llevó a probar suerte con la guitarra en un grupo glam llamado The Delinquents. Hacia 1974, pasan a llamarse Tools y en marzo de 1975 adopta el nombre de London SS. Pero la idea se enfría cuando Jones y algunos de sus compañeros se involucran en otros proyectos como Little Queenie.Tras este receso, Mick y sus compañeros intentan retomar con seriedad la enfriada idea de London SS en agosto del 75, mes en el cual también conocen a Bernie Rhdes, quien se convertirá en manager de la "banda".
La referencia para quienes vayan a incorporarse a ella era tener en su ADN la energía de grupos como Stooges o MC5. Nombres como Patrik Fitzgerald, Matt Dangerfiled o Bryan James, entre otros, desfilaron por el squatt donde practicaban, pero ninguno parecía encajar. Ello no hizo detener los ensayos, aunque el indefectible destino de los London SS sería la disolución antes de haber tocado al menos un solo tema en vivo, en algun club de la naciente escena punk londinense. Pero aquel final anticipado fue una suerte de Big Bang para un montón de nuevas badnas punk como Generation X, Chelsea, The Boys, The Damned y especialmente las que nos interesa en este instante, The Clash.
De todas maneras Bernie Rhodes no se resignaba a cerrar completamente el capítulo de sus representados. O, mejor dicho, no quería desaprovechar a Mick Jones, a quien le veía potencial. Por ello contactaron a algunos de los pibes originalmente desestimados en las pruebas para London SS, con la idea de armar un grupo con un perfil menos retro y más acorde a esa expresión cada vez más difundida en la escena subterránea de pubs y clubes londinenses, catalogada por la prensa -Y por McClaren- como punk. Y ello vino a la mente de Mick, luego de ver por primera vez a los Sex Pistols, en febrero de 1976.
 Paul Simonon era un rude boy pero que no había nacido en Kingston, Jamaica, sino en Brixton, un barrio bravo de Londres. Se había presentado con la idea de ser el cantante de London SS, pero no quedó. Había estudiado en escuelas predominantemente negras de Notting Hill, lo que lo hizo familiarizarse desde pendejo con la música jamaiquina. Además era un boot boy, fana del fútbol, aunque no se bien de que equipo de la capital -Quizás el Queen's Park Rangers, como Mick-.
También mostraba inquietudes musicales, al punto de ser becado en una escuela de arte, la cual no aprovechó completamente. Tras su frustrado intento de cantar en London SS, él y Mick se hicieron amigos, siendo éste último quien le enseñó sus primeras nociones de bajo, para que se una al nuevo proyecto, en marzo del 76.
En la segunda guitarra se ubicó un muchacho que viviría bien desde adentro los primeros días del punk inglés: Keith Levene. En los primeros meses del 76 se llamaron The Young Colts y cantó un tal Billy Watts.
Pero en abril de 1976, los integrantes de esta banda a medio armar se enteran que el grupo de pub rock The 101ers tocaría y que iban a ser teloneados por los Sex Pistols, quienes asombraron a Mick un par de meses antes. Su cantante, por entonces llamado Woody Mellor -en homenaje a Woody Guthrie-, era hijo de un diplomático y había nacido en Turquía bajo el nombre de John Graham Mellor, quien recuerda aquella noche compartida con los Pistols así:

"Un día, los Sex Pistols nos estaban teloneando a nosotros (The 101ers), en el Nashville (3 de abril de 1976) y fue la primera vez que los ví. Ibamos por el pasillo tras hacer la prueba de sonido y los vimos venir. Recuerdo en el orden en el que fueron pasando: Rotten, Matlock, Cook, Jones, McLaren y atrás de ellos subía Sidney, con una chaqueta de lamé dorada como las de Elvis Presley... y pensé. Los grupos en esos días no se hablaban mucho entre ellos. Tenían en general una actitud feroz. Vos peleabas para conseguir un concierto, entonces les hablé. Me acerqué a Sindney y le dije: 'Que buena chaqueta que llevás, compañero'. él me miró y dijo: 'Si, lo es. La conseguí en Kensington market'. Ellos eran humanos, hablando. Entonces, mientras salía del escenario, ellos hacían su prueba de sonido y Malcolm le preguntaba a John: '¿Querés el tipo de zapatos que usa Steve o de los que tiene Paul? ¿Que clase de sweater querés? Y me dije 'Mierda, tienen un manager... y les está ofreciendo ropa!'. Para mi aquello era increíble"

Esa misma noche, Jones, Rhodes y Levene, estaban entre el público. Y entendieron que Woody debía ser el cantante de su nueva banda. Mellor cuenta de aquel encuentro: "En el 100 Club, Bernie (Rhodes) se me acerca y dice: 'Dame tu número, tengo que llamarte por algo '... teníamos una habitación en el Squatt de Orsett Terrace ... un par de noches más tarde en el pub Golden Lion, de Fulham Broadway, Bernie llegó con Keith Levene. Los 101'ers iban a tocar y yo me pregunté '¿Quiénes son estos?' ¿Qué quieren? Salí a hablar con Bernie, compartimos unos tragos durante el rato ... y Bernie me dio un ultimátum y me dije: 'Mira, te voy a dar veinticuatro horas, para que me digas si estás adentro o no de nuestro proyecto, contactame mañana '... Así que pensé en ello toda la noche y pensé en ello durante todo el día. Lo llamé y acabé diciéndole ‘voy a formar parte de tu banda’. Y eso fue antes de conocer a Mick y Paul. Lo que realmente me convenció era Keith Levene. En aquellos días, la gente se veía muy aburrida, y Keith parecían realmente diferente'”. En junio se sumó formalmente. 
La primera reunión de todos los integrantes fue en la propia sala de ensayo. Paul y Mick estaban sentados en la sala y Keith entró con John Mellor. Se dirigieron todos a la estrecha sala y comenzaron a tocar. Así empezó The Clash.
Pero faltaba un baterista. Mellor trajo a un ex compañero de escuela, Pablo LeBritain, quien tocó poco para luego formar otro grupo llamado 999. Es ahí donde entra Terry Chimes, otro no aceptado en los días de London SS. Para John Mellor, uno de los mejores bateristas que conoció. Sin embargo, al comienzo, Terry –que merodeaba al grupo desde el principio aunque no tocara- veía a Mellor como un viejo, por su ropa y su voz. En efecto, les llevaba como tres años al resto. Y para el punk eso era mucho. El tema del nombre también era confuso. Se habían puesto el efímero Heartdrops and the Psychotic Negatives, pero a Paul se le ocurrió The Clash como símbolo de lo que querían lograr con su música e imagen, no solo ellos si no todos lxs punks: Chocar.
Para entonces, Mellor readopta un apodo que venían intenando ponerse en los 101ers, desde 1975: Joe Strummer.
El 4 de julio de 1976 -La misma noche que Ramones debutaba en Londres-The Clash da su primer concierto como teloneros de Sex Pistols en el Black Swan de Sheffield. Al día siguiente fueron a Digwalls a ver a los Ramones junto a la mayoría de los tempranos punks de la ciudad y Paul acabó peleándose con J.J. Burnell de The Stranglers, lo que marcó un poco el corte generacional entre varios de los que fueron forzosamente incluidos dentro de la bolsa del punk inglés.
Bernie insistía en que para la siguiente presentación debían ajustar más detalles, lo que para Strummer se volvió casi un régimen estalinista que obligaba a no vincularse con nada relacionado a experiencias, influencias o estilo previos. Ya para entonces a Keith la cosa no le estaba gustando. En agosto se presentaron de nuevo con un look y sonido más compacto. Ropas manchadas a lo Jackson Pollock y proclamas políticas, intercambiandose el liderazgo Mick y Joe, aunque ambos habían escrito la mayor parte de las canciones, convirtiéndose en una gran dupla creativa.
En septiembre Keith Leven se va y se suma a The Flowers of Romance. Años después formaría P.I.L. con John Lydon. Ese mismo mes participan el 100 Club Punk Festival, con otras nuevas bandas surgidas en la ciudad como Siouxise and the banshees o The Subway Sect.
En Noviembre se va Terry Chimes y temporariamente ocupa el banquillo Rob Harper, con quien emprenden el Anarchy Tour junto a Sex Pistols, Buzzcocks y otros. Pero antes dejan grabados algunos temas para Polydor, que no verán la luz hasta el año siguiente, cuando firmen con CBS, asegurando querer cambiar el sistema "desde adentro". Con las contradicciones y conflicto propios del punk, una escena estaba dando comienzo.




Fuentes:
"Rastros de Carmín", Greil Marcus.
Joe Stummer. Entrevista con Jon Savage en mayo de 1988.