Siempre se da por sentado al punk como una expresión de ruptura contra determinados conservadurismo, cuando no de transgresión. Cunado hablamos de transgresión solemos decirlo como una manera de joder, pero a la cual consideramos inofensivo. Tal vez ello le quede chico a aquellos individuos que no se inventaron un personaje para hacer travesuras, sino que eran y son plenamente conscientes que su mera existencias, su deseo de ser y hacer lo que les venga en gana sin someter a nadie a gustar de ello, jodía lo estancado aún en aquellos espacios presumidos de amplios, abiertos, linerales o libertarios.
Entonces que más punk que molestar por la simple razón de ser quien se es? Esto no invalida a quienes se han transformado con los años en un arma de reacción, pero en el primero de los casos si podemos citar como pionera punk a Wayne County, hoy llamda Jane.
Para rastrear el camino de esta chica que visibilizó a las transexuales en el cerrado mundo del teatro y el rock, hay que pensar en la situación social desde fines de los 60.
En el 69 se desatan los disturbios de Stonewall en New York, los cuales hicieron explotar la olla a presión que significaba la sociedad yanqui y sus explícitas e implicitas normativas homofóbicas, transfóbicas, etc. Cuarenta y pico de años después –aunque lo disfracen de legalismos- las cosas no han cambiado mucho y basta salir por cualquier pueblo o ciudad de este país y ver lo que pasa.
De estos hechos participa activamente Wayne County, chica trans llegada desde el Estado de Georgia con ganas de ser actriz, influenciada por Drag Queens como Davina Daisy. Jane cuenta sobre esos años en Atlanta: “En Atlanta había una ley que si el cabello de un hombre tocaba la punta de sus orejas, podía ser arrestado y enviado a la cárcel por hacerse pasar por una mujer! La Iglesia Bautista del Sur, que controla casi todo en estos días , quería asegurarse de que sus jóvenes, varones cristianos rectos no se confundan a uno de estos endemoniados sodomitas con una mujer y cometen un pecado imperdonable, horrible!”, a lo que agrega “Por ley se requería que llevaramos un par de prendas de vestir de varón para que la gente no se confunda con una 'mujer real' !Esa es la forma en que sucedían las cosas! Vigilaban nuestra ropa y podías ser encarcelado por llevar el atuendo equivocado! En aquellos días , nadie utiliza el término trans. Yo ni siquiera sabía lo que era una transexual o una travesti! (...) Si la policía te levantaba y llevaba a la comisaría te obligaban a afeitarte la cabeza . Lo más probable es que te dieran una severa paliza o seas violada ¡o ambas cosas! Los policías se sentaba, miraba o reía cuando no participaba en las 'fiestas' !Así era la vida de las personas trans!". Así es diría.
Más cerca de Velvet Underground que del vestuario de los New York
Dolls, inció su andar subterráneo en 1970 dentro del circuito de teatros
gay del Village, con una obra que ofendió a más de un desprevenido: World, birth of nation. Allí trabaja con una performer que también
tendrá su lugar en los primero días del punk de la ciudad: Cherry
Vanilla.
Quien no se escandalizó fue Andy Warhol, que tras verla la
convocó a formar parte de una de su peliculas, siendo a partir de
entonces parte importante de su grupo artístico.
Wayne County tiene
un lugar importante dentro de la expresión punk neoyorquina por valerse
de las mismas armas que muchos sus contemporáneos, a la hora de apuntar
sobre la moral de la decadente sociedad estadounidense. Y lo hace
poniendo el foco en su sexualidad, como nadie hasta entonces, mediante
el sarcasmo y la ironía. Y de ellos tampoco escapa el rock, sus reglas y
sus estrellas -imitación de una inciepiente Pati Smith, incluida-.
David Johanse (New York Dolls) y Waine County, a principios de los años 70.
En lo que refiere a rock and roll, inicia su camino con el grupo Queen
Elizabeth -en el que participa Jerry Nolan-. Rechazado por sus temáticas
-debuta en un colegio simulando que caga en un inodoro de utilería y
usa consoladores como pistolas de agua.-, el disco que tenía pensado
sacar -They wanted me screaming 'fuck' and 'shit'- solo se pone a la
venta en sex shops y ¡vende más que las películas pornográficas! Ante
esto, la mafia de New York los intima a sacar el disco de circulación o
compartir las ganancias. Pasan dos años entre la disolución de Queen
Elizabeth y el nuevo proyecto musical de Wayne. Mientras tanto se dice
que colabora con algunas películas porno sadomasoquistas.
A mediados de los 70 Wayne County empezaba a ser un nombre familiar
en algunos rincones neoyorquinos. Pero no era para nada una novata.
Siempre tenía un as en la manga para destacarse, allí dónde fuese. En
1974, Wayne County forma The Back Street Boys, con un baterista que en
su momento había querido reemplazar a Billy Murcia en la banqueta de los
New York Dolls: Marc Bell. Cuatro años después sería conocido bajo el
alias de Marky Ramone. Probablemente no guste a muchos lo que tipo hace
hoy, pero nadie puede decirle que no conoce la escena punk desde antes
que está se llame así.
Sin duda su fuerte está en su presencia sobre
el escenario, producto de varios años de teatro under. El Max's Kans
City se convierte en su lugar por excelencia y algunas de sus canciones
aparecen en un recopilatorio en 1976.
Su single es difícil de vender, no resiste ninguna normativa con títulos como "If you don't wanna fuck me, fuck off!".
Durante ese mismo 1976, será la primera artista estadounidense en hacer
referencia a un grupo por entonces ignoto en New York: The Sex Pistols.
Al poco tiempo, Waynr County continuará su carrera con mayor éxito en
Gran Bretaña.
Hacia 1970, el colombiano Billy Murcia y el franco-egipcio Sylvain
Mizrahi trabajaban en una tienda de ropa en New York, pero su principal
afición era el rock and roll. Pronto, otro empleado de una tienda
vecina, David Johansen, se sumó a estos en la idea de formar un grupo.
Como frente al local donde trabajaba Dave había un negocio que reparaba
muñecas, su propuesta fue la de denominarse "The Dolls".
Sylvain sumó al trío a un joven de Queens llamado John Anthony Genzale Jr. para
que toque el bajo, pero terminó enseñándole a tocar la guitarra.
Pronto, Sylvain se iría de viaje a Londres, congelando el proyecto The
Dolls. Murcia y Genzale, ahora conocido como Johnny Thunders, se
suman a otra banda, Actress, en la que participaban Arthur Kane y Rick
Rivet. Thunders será el líder y vocalista, pero cuando ya no quiere
cumplir ese rol, llama a Dave Johansen para que cante. Al regresar de su
viaje, Sylvain Mizrahi -ahora Sylvain Sylvain- reemplaza a Rivet en una
de las guitarras. Queda conformado el núcleo creador de los New York
Dolls. Debutaron en la víspera de Navidad de 1971 en un refugio para
gente sin hogar y muy pronto se hicieron de espacios como el Max's
Kansas City -lugar donde Velvet Undergound y el grupo de Andy Warhol
jugaban de local- y el Mercer Arts Center neoyorquino. Pero su gran
oportunidad llegó rápido cuando Rod Stewart los invitó a telonear a The
Faces en Londres. Allí tocaron en Wembley y los festejos posteriores en
Club Speakeasy, signaron en parte la identidad de la banda en su corta
pero intensa trayectoria. El baterista Billy Murcia, tras una excesiva
mezcla de drogas y alcohol, se dirigío a su cuarto de hotel ya en mal
estado junto a una fan. Allí se descompensó y su acompañante, para socorrerlo, no tuvo peor idea que
meterlo en una bañera y hacerle ingerir grandes cantidades de café. Minutos después, Murcia murió ahogado, tras
quedar inconciente. Aunque es difícil afirmarlo de manera tajante, lo trágico de aquella travesía no involucraba solo el fallecimiento de Billy, sino que además, para algunxs testigxs, los neoyorquinos abrieron la puerta de la heroína dentro de la escena rock británica. El regreso no fue
el esperado y rápidamente se ponen a buscar reemplazo en la batería.
Prueban con un tal Marc Bell -Años después conocido como Marky Ramone-, pero
culmina imponiéndose Jerry Nolan, quien será el baterista definitivo del
grupo. De su viaje a Inglaterra quedan alguos registros en los Escape
Studios de Kent, más algunas otros hechas en New York, como la siguiente
version de "It's too late", testimonio de los primeros días de los New
York Dolls.