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sábado, 18 de noviembre de 2017

Male (Düsseldorf, Alemania, 1977)

Cada una de las bandas que nombremos acá podría ir acompañada del título de “la primera banda punk alemana”. No estamos tan interesados en confirmar o negar eso, como en entender de qué modo estos grupos se insertaron en los contextos de sus ciudades. Aunque se pensaba que las diferencias solo estaban de un lado o del otro del muro, no era lo mismo ser un punk en Múnich, Berlín, Hamburgo o Düsseldorf.
Hoy seguramente esta ciudad le suene a muchos aficionados al punk rock en Argentina, porque probablemente lo linkeen con los reconocidos acá Die Toten Hosen, oriundos de allí.
Pero hasta mediados de los 70 esta ciudad era conocida, en el mapa musical, por haber dado a conocer una serie de grupos experimentales, que vincularon la música electrónica, con el progresivo, la psicodelia y, en ocasiones, el compromiso político. Para la mayoría esta corriente se conoció como krautrock y Kraftwerk es el nombre más familiar. Pero no todos estaban interesados en manipular cintas, máquinas y sintetizadores.
En diciembre de 1976, Jürgen Engler (voz y guitarra), Bernward Malaka (bajo) y Stefan Schwaab (guitarra) fundan una banda de rock and roll, o algo parecido, a la que llaman Male. Poco después se suma el baterista Fridtjof Aurin.
Como muchas ciudades de la época, Düsseldorf también tenía un reducto dedicado a las diversas manifestaciones musicales, y artísticas en general, primero de la ciudad, y luego de Alemania Federal. Se trataba del bar Ratinger Hof, que a partir de 1976 empezó a recibir el aluvión punk. Allí debutaron en marzo del 77 los Male. También tocaba y ensayaba en su sótano, un grupo llamado ZK, cuyo cantante Campino luego se haría conocido al frente de los recien mencionados,  Die Toten Hosen.
Su primer periodo se extendió hasta 1980 y oficialmente en ese lapso publicaron dos 7”, uno en el 79 y otro al año siguiente.
Sin embargo, 1977 no fue un año sin registros. Grabaron algunos demos que vieron la luz en 1990 bajo el título de No future in 1977, donde se parecía la agresividad de su concepción de punk rock. Caótico, ruidoso y urgente. Una de las postales más explícitas de lo que era el punk en 1977 y no provenía ni de Londres ni de New York, sino cantada en alemán desde Düsseldorf, tal vez una de las ciudades donde más prendió esa expresión en Alemania desde temprano.



Fuentes:
https://www.anarcho-punk.net/threads/male-male-best-of-till-1995-1995-d%C3%BCsseldorf-germany.6024/
https://rateyourmusic.com/list/GeneralError/german_punk_bands__1975_1982_/

Kollektiv Rote Rübe (Múnich, Alemania, 1977)

Manteniendo la idea de rastrear aquellas experiencias que, en cierto modo, fueron preparando el terreno para el arribo del punk como expresión autoconsciente en las diversas regiones alemanas, aparece acá un banda o mejor dicho, un colectivo artístico, llamado Kollektiv Rote Rübe, algo así como “el colectivo remolacha”. Si bien no abunda la información sobre ellos, sí podemos decir que en 1971 surgen en Múnich como grupo teatral, con una postura política vinculada a la izquierda radical alemana. En 1973, el músico y compositor Konstantin Wecker, escribe para el grupo algunas canciones, que serán interpretadas dentro de sus obras. Pocos años después, algunas de esas piezas contarían con el apoyo de otros individuos o grupos comprometidos políticamente. 

Entre los primeros se encontraba el poeta, escritor, abogado y cantautor Franz Josef Degenhardt. Entre las bandas, cuando no, los libertarios nombrados en más de una ocasión cada vez que nos situamos en Alemania, Ton Steine Scherben.
Queda claro que las intenciones de estas expresiones no pasaban por formar parte de algún tipo de corriente musical alternativa o de moda escandalosa, aunque vieran con buenos ojos el impulso del punk. Lo de ellos pasaba todavía por un compromiso con su tiempo, con sus ideas, y con creer que esto podía ir de la mano con ciertas manifestaciones artísticas que busquen romper la concepción mercantil y elitista del arte. Una concepción libertaria que no mucho después, el punk, asentado como identidad visible, intentaría retomar.
En 1976, Kollektiv Rote Rübe publica dos álbumes. En realidad, primero saca uno doble realizado en la biblioteca nacional alemana, donde presentan varias piezas de crítica social y luego otro titulado Paranoia, en el que participan los integrantes de Ton Steine Scherben, a excepción de su cantante y fundador Rio Reiser. El disco mantiene la postura política, aunque los Ton Stein -acusados de ser la rockola de la izquierda por entonces- ya indagaban en temáticas más intimistas y menos sociales.
Como muestra del clima de ideas conectado a algunos ámbitos culturales underground de la Alemania Federal de fines de los 70, este tema perteneciente al disco Paranoia nos remite necesariamente a cierta tradición de ruptura y futurista abierta por el krautorck diez años antes y de algún inconformismo que, al menos por un tiempo, enarboló el punk.


Funte: 
blog.wfmu.org/freeform/2005/05/kollektiv_rote_.html
mutantenmelodien.wordpress.com/2011/02/26/kabarett-rote-rube-ton-steine-scherben/

Punk Rock en Alemania Federal. 1977-1978

"Usualmente relacionado con el punto máximo del terrorismo doméstico de Alemania occidental, el año 1977 fue testigo de otro punto de inflexión llamado punk, el cual influyó en la Alemania de los años 80 de profundas y significativas maneras.
Analizando el punk y su aporte en la representación cultural –arte, literatura y música- detalla una constelación crucial de disputa política y una compleja matriz de postguerra en los espacios políticos y estéticos de Alemania Occidental.
El punk de Alemania occidental hizo, cerca de 1978, una inquietante incursión en el marco de la historia cultural alemana, siendo el punk testigo de esa nostalgia que se advierte hoy en las últimas novelas, películas, blogs y reediciones musicales.

Esta reemergencia (paradójicamente) ha ignorado al punk o lo denigra como una interferencia dentro de un continuum canónico de intervenciones sociales en la político: desde los movimientos estudiantiles del año 1968, las acciones de grupos armados de los años setenta y la caída del muro de Berlín en 1989. Hay una lectura de la década de 1970 a través del grupo Baader-Menhof, la fracción del Ejército Rojo, y el terrorismo puesto en relación al año 1968, que produce una historia monocromática de angustia social que buscaba resolver una dialéctica incomprendida de la teoría de la violencia, en la esperanza de progreso (hacia la unificación), lo cual opaca las tensiones históricas particulares en que apareció el punk.(…)
'No future', por lo tanto, es el cifrado a través del cual la estética del fracaso y la crisis revela el futuro no deseado de punk en la República Federal.
'No future', un mantra apocalíptico poco teorizado en cuya esencia subyace la secular distopia, un pasado irreconciliable y el fracaso, que contiene la narrativa vital y distinta del presente despreciado y el futuro no deseado del punk. Esa historia comenzó alrededor de 1977 en Dusseldorf, Alemania Occidental. Se trata del momento en que el punk muere, falla; sin embargo, ocupa un lugar la década siguiente, donde existió en los efectos posteriores de esta anarquía estética.
La vida futura del caos estético del punk proporciona una perspectiva híbrida de los problemas internos alemanes en la década de los ochenta, pero también un índice de las condiciones transnacionales -al exterior de una teleología de la unificación- que son particularmente relevantes para una nación alemana dividida y ocupada. En lugar de una historia de progreso, una historia de la Alemania de la posguerra se puede contar como una historia de descontento. El descontento en la historia punk de Alemania Occidental es una historia imbricada en un alejamiento del pasado, pero sin fantasías de renacimiento social.(…)
La emergencia del punk en Alemania occidental es el principal ejemplo de cómo este momento subcultural es una marca política, cultural y estética crucial en la historia de posguerra. Aunque Iggy Pop haya estado viviendo y grabando en Berlín desde 1976 -moviéndose al punk inglés desde el rock estadounidense a través de los más sofisticados ritmos teutónicos mecanizados de Kraftwerk-, fue Dusseldorf, la que se convirtió en el impensado epicentro del punk de Alemania Occidental (…)
No hay pruebas palpables de por qué el punk comenzó en Dusseldorf, pero algunxs testigxs contemporáneos al punk alemán de 1977 también localizan el origen ahí sin ofrecer una razón para esto. Mientras The Stranglers y The Clash tocaban en el Winterhunder Fahrhaus de Hamburgo a finales de 1977, Peter Hein, “el primer punk de Alemania”, no muestra ninguna ambigüedad respecto al donde y cuando el punk se inició. Punks en Dusseldorf y miembros de las bandas Charley’s Girls, Mittagspuase, Fehlfarben, y Family 5, ubican al punk entre los veranos de 1977 y 1978, en una ciudad, en una calle, en un bar. El bar era el Ratinger Hof de Dusseldorf, y junto con el Berlin SO 36, el Markthalle y el Krawall 2000 de Hamburgo, construyeron la constelación geográfica del punk de Alemania Occidental. 
Peter Hein ¿El primer punk alemán?
El breve periodo en que Hein se apartó del punk, no afecto la proliferación de bandas girando en el circuito punk, entre las que algunos notables eran: Male, PVC, S.Y.P.H., Charlie’s Girls, Mittagspause, Din-A-Testbild, Stukka Pilots, Deutsc-Amerikanische Freundschaft (DAF), Weltaufstandsplan, Hans-a-Plast, Malaria, Minus Delta t, Buttocks, ZK, Materialschlacht, Kriminalitatsforderungsclub (KFC), and Liaisons Dangereuses. Pero esto no se trataba solo de las bandas que se movían de ciudad en ciudad. Los integrantes de las bandas se cambiaban continuamente también y algunxs (…) tocaban simultáneamente en diferentes grupos (…). Estas locaciones, la creación y destrucción de innumerables bandas (incluso durando una única presentación) y la inestabilidad de los miembros de las bandas, capturan perfectamente la revuelta disruptiva del punk alemán, una que para Alfred Hilsberg era 'el catalizador para hacer algo por vos mismo'. La energía que el punk puso en movimiento, de acuerdo con el punk Franz Bielmeier, fue en las calles o en la pista de baile, tenía el efecto de un pistón en el motor. Esta energía tuvo ventajas y rupturas, que en Dusseldorf fue lo que Hilsberg vio como una fractura en las condiciones culturales de fines de los 70. 'Por entonces en Alemania', argumentaban, '…no había una cultura juvenil, nada que tenga que ver con la realidad de la juventud'. Pero el punk no fue una respuesta. Había una línea en el single 'Adventures & Freedom' de Fehlfarben que decía 'es demasiado tarde para los viejos movimientos'. Y esto no era solo por los hippies. Eso tenía que ver con los punks también. Esto iba también para todos los viejos movimientos. Entonces, a pesar de la brecha que el punk abrió para la juventud de finales de los 70, la década que siguió al “otoño alemán” no pudo ser leída como la década del punk."

Reseña de la presentación de The Clash en Hamburgo a finales de 1977


Punk Rock and German Crisis: Adaptation and Resistance after 1977 – Cyrus Shahan