El disco
debut de los Boomtown Rats salió en noviembre de 1977. Las repercusiones fueron muy buenas para el grupo:
Capitol Radio los consideró “el grupo más prometedor del año”.
Su
música era difícil de encasillar, pero esto no era raro en el punk o la new
wave de esos años. Un disco podía contener reggae, ska, R&B, rock and roll
de los 50 y ser absoultamente punk en 1977. Con los años, la cosa se fue
haciendo cada vez más estrecha, en relación a la exlcusiva etiqueta de punk.
Por eso aparecen otras como post punk o new wave, cuando en realidad fueron las
que mantuvieron cierto espíritu de innovación que pareció imponerse alrededor
de 1976.
El
propio Geldof resume así sus inspiraciones:
“Nuestras influencias eran
ridículamente amplias. Escuchábamos de todo, desde el reggae de Marley, Toots,
y Johnnie Corke; música negra de EE.UU. que iba desde el R & B al sonido
Filadelfia de los viejos músicos de blues; cosas inglesas de los '60s como los
Stones, Them, y Pretty Things; Puro Pop como los Beatles, y así sucesivamente,
una tonelada de otras cosas, cantautores, rockabilly, country, bandas de
garaje, etc.".
Pero retomemos los comienzos de Boomtown Rats. La cosa
arranca a comienzos de los 70, en Dun Laoghaire, una ciudad costera 12 Km al
sur de Dublin. Allí empezaron tocando en pubs bajo el nombre de Nightlife
Thugs. La cosa iba bien en el pueblo, pero pronto uno de ellos, el guitarrista
Garry Robertson, se mudó a Dublin. En la cocina de su casa deciden dar vida a
una nueva banda y presentarse en los pubs de la capital. Junto a Bob Geldof,
que harían las veces originalmente de manager, forman The Boomtown Rats,
inspirados en la pandilla de marginales que narra Woody Guthrie en su libro Bound for Glory. Robertson empezó siendo vocalista, pero el carisma de Geldof
pronto lo pondría al frente a él, quien ya por entonces, 1975, era un picante
corresponsal para la revista londinense Melody Makers. El resto de los Rats
eran Johnnie Fingers en teclados, Pete Briquette en bajo y Simon Crowe en
batería.
Su repertorio original era una mezcla de
reversiones energéticas de clásicos del R&B, acorde a los años de auge del
Pub Rock. Pero en cierto punto tenían la atención puesta en lo que venía y le
agregaban cierta cuota de trasngresión. Esto llamó la atención de los medios
locales, y pronto de Nigel Graige, dueño de Ensign Records, un pequeño
sello de Londres. Geldof estaba convecido de que la mejor decisión era mudarse
a la capital del Imperio, porque ahí se estaba cocinando algo en lo que ellos
encajarían. Y no se equivocó. O, en palabras de Bob, había que irse “porque
Londres era el centro del negocio de la música”.
Sin embargo, no era tan fácil conseguir una casa
para cinco pendejos irlandeses en el centro de la capital británica. Por lo que
tuvieron que contentarse en instalarse en Chessington, un suburbio en las
afueras de Londres. Hicieron de este lugar su cuartel general, en donde
ensayaron y prepararon su primera gira por Inglaterra entre marzo y junio de
1977, taloneando a Tom Petty and The Heartbreakers -Primer indicio que los ubixcaría por fuera de la aún tibia orotodoxia punk-. Mientras tanto grababan el
que sería su primer single, que parecería en agosto de ese mismo año, a trevés
de Ensign Records: "Looking After No. l,", el cual fue el primer
single punk en llegar al nro uno del chart de la BBC..
En esta cosa de adelantarse, que no necesariamente
tiene que ver con una actitud visionaria, sino en muchas oportunidades de la
casualidad, puede decirse que los Boomtown Rats tuevieron el olfato de llamar a
lo suyo New Wave. Aunque sus priemeras grabaciones y gigs estuvieran
entrelazados con esa mezcla de reivindcación de la energía del viejo rock y la
irreverencia escénica, sabían que en muchos lados aquello era mal visto o visto
como un berrinche sin mucho futuro en la industria musical. Por lo que creyeron
que sería menos chocante venderse como parte de una nueva ola del rock británico,
trayendo consigo, incluso, todas esas connotaciones estigmatizantes, con las que
la palabrita punk era asociada.
De esa manera lograron ser el primer grupo de esta
camada en tocar en el famoso programa musical de la BBC “Top of The Pops”.
El privilegio de ver este momento de eclosión de la
expresión cultural llamada genéricamente “punk”, especialmente centrada en
algunas de las grandes ciudades del mundo occidental, nos da la posibilidad, a
su vez, definir si muchas de las bandas o individuos habitualmente involucradxs
en ella eran o no fervientes defensores de la “causa punk”.
Ahora bien, la pregunta que, al menos a nosotrxs,
nos surge inmediatamente, es ¿De qué causa hablamos? ¿Se puede coquetear con el
punk o usarlo como un trampolín para aventurarse en otros camino que hoy nos
resultan completamente antagónicos al espíritu que, creemos, lo punk,
representa? Bien, responder a esto sería plantear una hipótesis difícil de
resolver, pero que al menos nos da la excusa de ver a través de sus sonidos de
qué iba la cosa en su momento de mayor ebullición, y también en los años formativos
de la cuestión.
Tal
vez resulta complicado pensar como unx inglés,
escocés, irlandés o estadounidense de los años 76 o 77 -pensando en esos
lugares como sedes del puntapié incical de la expresión que nos
incumbe-. En especial porque
estas categorías no son uniformes y están atravesadas por diversas
cuestiones
sociales, culturales, étnicas, de clase, etc. Pero lo que hoy para
nosotrxs
puede ser “el punk”, sin vueltas, en general asociado a cierta
radicalidad
musical e incluso discursiva –en ocasiones activa-, 40 años atrás en
algún
rincón de las islas británicas, podía ser la ocasión ideal para romper
con años
de hegemonía de megaestrellas y asaltar los escenarios, para luego –una
vez
sorteada la etapa incial de rescate de la irreverencia del rock and roll
original perdida- hacer lo que se crea más honestos con cada unx.
Toda
esta perorata viene a cuento de que cuando
buscamos data sobre los irlandeses Boomtown Rats, se suele aclarar de
diversa
manera, que no se trataría a decir verdad de una banda del todo “punk”.
Cosa
que ocurre con otras tantas. Pero entonces ¿Por qué se los incluye? ¿Qué
hace
que no se pueda eludirlos? Dejando de lado el sonido de su música hacia
1977 -La cual se había readaptado a los tiempos que corrían y sonaba
cada vez más
punk-, Boomtown Rats fue parte del punk, primero irlandés y luego
británico,
por entender que aquel contexto de cierta libertad expresiva les era
útil para
sus propios proyectos, no para los de determinada compañía de discos, o
etiqueta. Por supuesto, después, sus caminos se abrieron respecto de la
cierta
línea que el punk siguió en los 80, respecto a la ética de la
independencia de
la industria y la crítica social. Pero no por ello podemos decir que fue
una
banda apolítica. Bob Geldof, su histórico cantante, nunca ha pasado
desapercibido en estos 41 años de historia en la música pop. Como él
mismo
dijo:
"Hemos tocado y grabado exactamente el tipo de música que queríamos
hacer (…) Tengan o no sentido comercialmente hablando. Sabíamos que podía haber
algún hit, tanto canciones como 'Never In A Million Years', que no fue
musicalmente tan importante para nosotros, como éxitos tales como 'Rat Trap' or 'I Don't Like Mondays'.