También se escuchó: Bell Heirs (New York, EE.UU.) - Shaking it Down (1978) The Heat (New York, EE.UU.) - Inastant Love (1978) Blondie (New York, EE.UU.) - Fade Away and Radiate / Picture This (9-1978)
"X Offender" es la canción con la cual abre el disco debut de Blondie. La misma fue escrita por Debbie Harry y Gary Valentine.
Originalmente se llamaba "Sex Offender" y se trató de un tema que éste
último escribió en su adolescencia, luego de ser arrestado por haber sido
encontrado teniendo sexo con su novia en el auto.
Cuando
reformularon el tema, Debbie prefirió contar la historieta entre una trabajadora del sexo y el oficial de policía que la había detenido. El nombre de
la canción fue finalmente cambiado, a partir de los temores del sello
discográfico. Un gran arranque para un disco que marcó el camino no sólo
de Blondie, sino también de otros grupos contemporáneos a ellxs.
Con este tema, escrito y compuesto por Stein, Blondie traslada durante
un poco menos de tres minutos a New York a la Costa Oeste o a todo aquel
lugar donde hayan grandes olas. "Surf'sUp!" Aúlla Debbie en el
arranque, para luego dar paso a la mezcla de tambores, guitarras y
teclados clásico del surf rock sesentero.
"In the Sun" es el quinto tema del debut de la banda.
"In the Flesh" era el tercer tema del debut discográfico de Blondie. A
su vez, fue el segundo y último single que el grupo editó a través de
Private Stock Records. Los malos resultados en la difusión del disco
hicieron terminar el vínculo con el sello.
La canción es una
creación de Debbie Harry y Chris Stein y otro reflejo de la adopción de
estilos musicales enclavados en los sesentas, aquello que muchos han
llamado oldies. "In the Flesh" presenta claras raíces en géneros
vocales afroamericanos como el Doo Wop, esa mezcla entre el Rythm and
Blues y Gospel. Y por supuesto, en aquellas composiciones de grupos como
The Ronettes o The Shangri-Las.
Parte del
punk rock estadounidense, que tomará impulso a partir de la segunda
mitad de esa misma década, retomó y adaptó sin demasiadas credenciales
previas, varias de esas corrientes precedentes tales como el Bubblegum
rock, el surf Rock, el garage, la psicodelia, los grupos vocales de
chicas que, en algún punto, lo conecta con la energía del contemporáneo power pop.
Esa mezcla de nostalgia e impericia
musical, de furia y experimentación, que parecía no tener puntos de
conexión pero coincidía en los mismo reductos, se aglutinó bajo el
genérico título de escena punk, sobre todo en New York, donde una
revista así llamada y de tirada discontinua, mucho había cooperado para
que esto sea así. A su vez, las compañías discográficas -grandes y
chicas- recurrían al eufemismo de New Wave, para no usar el peyorativo Punk, que temían resulte demasiado chocante a lxs padres de sus
púberes clientes. Pero esto no hizo más que ahondar las grietas
estilísticas entre aquellos grupos que pocos meses atrás parecían formar
parte de lo mismo. Bandas como Blondie, por ejemplo, nunca se llamaron a
sí mismo "Punks". Aunque tampoco negaron haber estado "allí", cuando
todo emepzó a supurar.
Bandas como Blondie, también, fueron de las
primeras en retormar explícitamente, gran parte de las características
de estos subgéneros musicales fáciles de tararear, populares en la
década anterior. La distinción era que los entremezclaban con una visión
paródica, casi de historieta, de ciertos lugares comunes de la vida
urbana, aspecto repetido en varios integrantes de esa nueva ola.
Debbie Harry no la iba de poeta. Pero tampoco era una nena de mamá. Pasó
del folk a fines de los 60, a ser conejita de Palybloy, a tocar fondo
con las drogas duras a resurgir con el rock tras ver en vivo a los New
York Dolls. Blondie era un perfecto resumen punk de aquella música
pegadiza, consumida en las radios de los años 60 en EE.UU. Y que en gran
parte terminó siendo asociado como arquetipo de esa etiqueta funcional a
los sellos y que mutó en un estilo más digerible que el desprolijo y
minimal punk rock: New Wave.
El puntapié lo dieron entre agosto y
septiembre de 1976, cuando la ya mencionada Debborah Ann Harry en la
voz, Chris Stein y Gary Valentine en guitarras y bajo, James Destri en
teclados y Clement Burke en batería, ingresan a los Plaza Sound Studios
de New York a grabar los temas que formarían parte de su primer disco,
el cual se editaría a través del sello Private Stock Records. Fue ese
primer álbum homónimo, lanzado en diciembre, el que sentó bases de las
particularidades musicales de la New Wave. Casi una fórmula muchas
veces repetida.
El disco no tuvo el alcance deseado por la banda,
quizás a partir de una floja tarea de promoción por parte del sello. Las
ventas lo reflejaron y algunas críticas de los medios alternativos y no
tanto, no fueron del todo complacientes. Para muchxs, Debbie no resalta
en este debut y la banda quiere abarcar demasiados géneros, aunque no
de una forma demasiado pulida. Pero Blondie no era por entonces un grupo
prolijo y para fiestas de graduación, aunque coquetearan con ello. Se
lanzaban al ruedo, guiñándoles el ojo a aquellos hérores pop de su
adolescencia con la irreverencia de los años punk. "Kung Fu Girl",
tildada por algunos como una fallida incursión en el hard rock, no es
más que una muestra de punk rock, que ocupa el penúltimo lugar en el
tracklist de este imprescindible álbum.